La madre y el padre de Teresa la habían casado con un multimillonario árabe, pero al día siguiente se enteraron de que su hija ya no estaba viva: cuando los afligidos padres descubrieron la causa de la muerte, quedaron sumidos en un horror absoluto.

Teresa nunca había buscado la riqueza; solo anhelaba un hogar lleno de paz. El hombre de negocios oriental que entró en su vida, maduro y extremadamente cortés, le ofreció precisamente la seguridad que había soñado. Tras un noviazgo idílico, aceptó su propuesta de matrimonio y todo parecía perfecto. Con los preparativos de la boda, la mansión espléndida y la emoción de una nueva vida, Teresa vivía un verdadero sueño… hasta que esa historia oriental se transformó en una pesadilla en la mañana de su noche de bodas.
La boda se había celebrado de manera impecable, con joyas de oro y cientos de invitados. Sin embargo, cuando los asistentes se dispersaron, Teresa no fue llevada junto a su esposo, sino a una habitación especial donde la esperaban las mujeres mayores de la familia. Allí le explicaron un antiguo ritual de “pureza y obediencia” que la familia había mantenido durante siglos. Era un ceremonial pesado, imposible de rechazar, que simbolizaba la aceptación de la novia en la familia. Teresa no estaba preparada, ni física ni psicológicamente, para enfrentarlo.

El estrés y la presión a los que fue sometida durante la ceremonia fueron demasiado para su corazón, que no resistió, y sufrió un colapso. Cuando se llamó ayuda, ya era demasiado tarde; la joven falleció a la primera luz del día. Las autoridades locales y la familia actuaron con rapidez, registrando su muerte como “causa natural”. Cuando los padres de Teresa fueron informados, su hija ya había sido enterrada.

Los desconsolados madre y padre intentaron averiguar la verdad, pero se toparon con un muro infranqueable. Con frialdad se les dijo: “Esta es nuestra tradición, ella ya formaba parte de esta familia y aceptó nuestras reglas”. Para la familia del esposo, era un ritual sagrado; para los padres de Teresa, era una barbarie que les arrebató a su hija. Los sueños de una joven se convirtieron en la víctima de tradiciones ciegamente seguidas.