Die mañana, diez minutos después de que Eliam saliera de casa para ir al trabajo, Sandy vio el pastillero con sus medicamentos recetados sobre la encimera de la cocina. Decidió llevarle el frasco a su lugar de trabajo, pero el personal de recepción le informó de que Eliam se había tomado una semana de vacaciones. Cuando le envió un mensaje de texto para avisarle de que había olvidado sus medicamentos, él le respondió por escrito, asegurándole que seguía con su rutina habitual de trabajo por las mañanas.

A la mañana siguiente, Sandy siguió el coche de Eliam y vio cómo se desviaba de su ruta habitual hacia la oficina hasta detenerse frente a un edificio bajo de ladrillo que tenía un letrero exterior de un centro de educación para adultos. Eliam salió del vehículo con su bolsa para el portátil y se reunió con Frank, su antiguo vecino, que llevaba una llamativa fiambrera verde con coloridos dibujos de dinosaurios de dibujos animados.
En las instalaciones del centro, Frank y Eliam se sentaron a una mesa al aire libre. Sobre ella había unas tarjetas impresas dentro de una carpeta de documentos y un portátil abierto. Esa noche, ya en casa, Sandy colocó el pastillero de plástico justo en el centro de la mesa de la cocina y le preguntó a Eliam por su rutina diaria y su visita al centro educativo. Él le explicó que Frank necesitaba ayuda para leer formularios en línea y una tarjeta de cumpleaños escrita en papel que le había enviado su nieto.
Para que Frank pudiera asistir a su primera semana de clases de alfabetización para adultos, Eliam había solicitado oficialmente unos días de vacaciones. Sin embargo, había mantenido su vestimenta habitual, con corbata y bolsa de cuero para el portátil, así como su costumbre de salir de casa en coche cada mañana. Al día siguiente, Sandy acudió al centro, donde encontró a Frank sosteniendo la tarjeta de papel con el motivo de dinosaurios y leyendo en voz alta las palabras escritas a mano en su interior.

Días después, Eliam le envió una fotografía digital en la que aparecía Frank sentado a una mesa del centro educativo, junto a su fiambrera verde con dinosaurios. Su nieto escribía algo en una tira de papel, mientras Eliam estaba sentado en una silla contigua. Sandy observó la imagen en la pantalla de su teléfono, dejó el dispositivo boca abajo sobre la encimera de la cocina y continuó con sus tareas cotidianas.