Ícono de la Edad de Oro que cautivó al mundo: ¿La recuerdas?

Anita Ekberg fue una actriz y modelo sueca, reconocida mundialmente por su inolvidable papel en el clásico de Federico Fellini, La Dolce Vita (1960). Nació el 29 de septiembre de 1931 en Malmö, Suecia, y comenzó su carrera en el mundo del modelaje, alcanzando el título de Miss Suecia en 1950. Este triunfo la llevó a participar en el certamen de Miss Universo, y aunque no se coronó ganadora, la competencia le abrió las puertas de Hollywood. Con una belleza impactante y una presencia magnética, rápidamente se convirtió en una de las actrices más deseadas de las décadas de 1950 y 1960.
Durante su paso por Hollywood, Ekberg protagonizó películas como Blood Alley (1955) junto a John Wayne y Guerra y Paz (1956), donde interpretó a la seductora Hélène Kuragina. Sin embargo, su mayor éxito lo encontró en Italia. Su papel como Sylvia en La Dolce Vita la convirtió en un ícono internacional, especialmente por la legendaria escena en la que camina a través de la Fontana di Trevi con un elegante vestido negro. Este instante quedó grabado para siempre en la historia del cine, consagrándola como un símbolo de belleza y sofisticación.
A pesar de su impacto en la gran pantalla, Ekberg enfrentó dificultades para encontrar papeles que igualaran la trascendencia de La Dolce Vita. Continuó trabajando en producciones italianas y europeas durante las décadas de 1960 y 1970, aunque sin alcanzar el mismo nivel de reconocimiento en Hollywood. No obstante, abrazó su vida en Italia, convirtiendo a Roma en su hogar y formando parte de la cultura cinematográfica del país. Incluso volvió a colaborar con Fellini en Intervista (1987), demostrando su vínculo duradero con el aclamado director.
En sus últimos años, Ekberg enfrentó problemas económicos y de salud, pero siguió siendo una figura admirada en el mundo del cine. Recordaba con cariño su trayectoria en Hollywood, aunque nunca lamentó haber dejado atrás la industria. A pesar de los desafíos, su legado siguió vivo, siendo homenajeada en festivales y eventos que celebraban su trabajo.
Anita Ekberg falleció el 11 de enero de 2015, a los 83 años. Aunque su filmografía abarcó muchas producciones, su nombre quedará eternamente asociado a la magia de La Dolce Vita, una película que continúa fascinando a generaciones de espectadores. Su legado como una de las grandes musas del cine permanece intacto, con su imagen inmortalizada en una de las escenas más icónicas de la historia del séptimo arte.