Leyenda del rock captada en una inusual salida por los paparazzi: ¿Quién es él?

Estuvimos a punto de perder al hombre que nos regaló el inolvidable ritmo de stomp-stomp-clap que todavía hace vibrar estadios de todo el mundo. Cuando se supo que el legendario guitarrista de Queen, Brian May, había sido trasladado de urgencia al hospital, millones de aficionados contuvieron la respiración. Todo comenzó con un accidente de jardinería que parecía insignificante, pero que le provocó un desgarro muscular y un nervio gravemente comprimido, causándole un dolor insoportable. Sin embargo, mientras el músico de 72 años intentaba recuperarse de esa lesión, su organismo le lanzó un golpe mucho más peligroso: un infarto provocado por tres arterias completamente obstruidas. Como él mismo confesó más tarde, estuvo «muy cerca de morir».

Los médicos actuaron con rapidez y lograron implantarle varios stents para desbloquear las arterias y estabilizar el funcionamiento de su corazón. Pero más allá del éxito de la intervención, lo verdaderamente impactante fue todo lo que ocurrió después. En la era de las redes sociales, cuando una figura tan querida atraviesa un momento crítico, internet se llena de homenajes, recuerdos y mensajes de despedida. La diferencia es que, en la mayoría de los casos, el protagonista ya no puede leerlos. Brian, en cambio, tuvo la extraordinaria oportunidad de despertar y encontrarse con una inmensa ola de cariño, oraciones y admiración procedente de todo el planeta, como si hubiera podido asistir a su propio homenaje en vida.

Es una sensación difícil incluso de imaginar: mirar de frente a la muerte y descubrir hasta qué punto tu existencia ha dejado una huella imborrable en la vida de millones de personas. Brian habló de ese inmenso apoyo con una mezcla de emoción y humildad, describiendo una experiencia que muy pocos seres humanos llegan a vivir. «Sentí como si hubiera muerto y hubiera asistido a mi propio funeral», explicó. «Es profundamente conmovedor escuchar tantos tributos mientras todavía estás aquí para apreciarlos».

Afortunadamente, el maestro de la mítica guitarra Red Special consiguió recuperarse por completo de su problema cardíaco. Sin embargo, esta semana fue fotografiado al bajar de un vehículo en Londres apoyándose con fuerza en una muleta. La imagen recuerda que el cuerpo humano necesita tiempo para sanar. Esa muleta no está relacionada con el infarto, sino con las secuelas del doloroso accidente de jardinería que desencadenó toda esta cadena de acontecimientos. Aunque se le veía algo frágil, también transmitía una enorme determinación. Está afrontando su recuperación paso a paso, demostrando que incluso las mayores leyendas del rock deben recorrer el lento y poco glamuroso camino de la rehabilitación.

El rock siempre ha convivido con historias de excesos y tragedias, alimentando la idea de que es mejor arder intensamente que apagarse poco a poco. Pero el regreso de Brian May ofrece un mensaje mucho más esperanzador. Gracias a la medicina, a su fortaleza y al inmenso apoyo recibido desde todos los rincones del mundo, puede seguir escribiendo nuevos capítulos de su vida sabiendo exactamente cuánto significa para millones de personas. Sigue adelante, Brian; el universo todavía necesita tus riffs inolvidables.

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