Después de perder veinte kilos y recuperar una excelente forma física, Greg decidió presumir de su nuevo cuerpo paseándose repetidamente sin camiseta por la cocina cada vez que su cuñada, Brittany, iba a trabajar en hojas de cálculo de la empresa junto a su esposa, Reese. Aunque Reese le había pedido que se pusiera una camiseta porque aquella situación incomodaba a todos, Greg restó importancia a sus palabras y aseguró que simplemente quería que alguien más admirara todo su esfuerzo, ya que sentía que su esposa tenía la obligación de elogiarlo.

Finalmente, Brittany perdió la paciencia y le confesó que su exhibicionismo no tenía nada de impresionante, sino que resultaba profundamente vergonzoso y molesto, hasta el punto de hacerla desear esconderse debajo de la mesa. Al darse cuenta de que su comportamiento estaba poniendo a prueba sus relaciones y de que buscaba la aprobación de otras personas porque dudaba de los elogios sinceros de su esposa, Greg tuvo que enfrentarse a la realidad y disculparse con ambas mujeres por su actitud egoísta.
Greg decidió colocar sobre la encimera una pequeña figura de cartón de sí mismo sin camiseta, a modo de recordatorio humorístico de la lección que había aprendido, dejando la figura de cara a la pared. Siguiendo con la broma, incluso pegó una diminuta camiseta de papel sobre el retrato, en la que escribió de su puño y letra: «Bajo nueva dirección».

A partir de entonces, Greg cambió por completo sus hábitos y empezó a permanecer siempre completamente vestido durante las reuniones de trabajo y sus visitas al gimnasio, sin dejar de trabajar en su crecimiento personal. El hogar recuperó una rutina tranquila y respetuosa, en la que todos podían concentrarse en sus tareas sin distracciones incómodas ni situaciones fuera de lugar.