En el cumpleaños número 25 de George, su antigua niñera, Anna, apareció en el porche de su casa después de doce años de ausencia. Llevaba consigo un pequeño regalo envuelto en un papel amarillo descolorido con diminutas estrellas blancas. Durante los primeros trece años de su vida, George había creído que su madre, Laura, había muerto poco después de que él naciera y que Anna no era más que una cuidadora contratada que, de repente, había desaparecido después de supuestamente robar varios cientos de dólares del escritorio de la familia. Sin embargo, tras su inesperado regreso, Anna le entregó un viejo sobre sellado que contenía su certificado de nacimiento oficial. En él, Anna figuraba como su madre biológica, revelando que toda la historia sobre su supuesta madre fallecida había sido inventada por su padre, Richard.

Anna le explicó el acuerdo económico y de custodia que había marcado su infancia, y le contó cómo la adinerada familia de Richard la había apartado mientras él conservaba la custodia legal exclusiva. Según aquel acuerdo privado, Anna podía permanecer cerca de George, aunque bajo la apariencia de una niñera que vivía en la casa, en lugar de ser completamente excluida de su vida. Todo se vino abajo el día del decimotercer cumpleaños de George, cuando Anna insistió en revelar su verdadera identidad y le entregó a Richard un medallón de plata destinado a su hijo. Richard la despidió de inmediato, le prohibió volver a entrar en la casa, hizo que le cortaran el teléfono, la dejó en la calle después de expulsarla de su vivienda y la acusó falsamente de robo para asegurarse de que George nunca intentara buscarla.
Dentro de la pequeña caja de madera que Anna le entregó había un medallón de plata con una fotografía de George recién nacido y otra de Anna sosteniéndolo en una cama de hospital. También llevaba un grabado personal que la identificaba como su madre. Anna reveló además que, a lo largo de los años, había intentado ponerse en contacto con él en repetidas ocasiones enviando cartas de cumpleaños a la dirección de su casa, pero su padre las había interceptado y ocultado todas. Finalmente, Anna consiguió averiguar la dirección actual de George después de encontrar su nombre y el lugar donde trabajaba en un boletín en línea de antiguos alumnos de la universidad.

Cuando George enfrentó a su padre por teléfono, Richard admitió que había inventado la historia sobre la madre de George y que también había mentido acerca del supuesto dinero robado. Afirmó que había actuado por miedo a perder a su hijo. Después de aquella confrontación, George decidió cortar el contacto habitual con su padre mientras procesaba toda la mentira, al mismo tiempo que comenzaba poco a poco a construir una relación directa con Anna.
Durante los meses siguientes, George y Anna volvieron a acercarse mientras compartían historias personales, revisaban juntos el archivo de cartas de cumpleaños que nunca habían llegado a destino y que ella había conservado durante años, y celebraban nuevos momentos importantes de sus vidas, entre ellos un tradicional pastel de chocolate preparado siguiendo la antigua receta familiar que ella había usado en su hogar.