El taxi esperaba en la acera con el motor en marcha y el maletero
El sol del mediodía caía a plomo sobre la polvorienta arena, proyectando sombras largas
El viejo Silas era más grasa que hombre, una pieza más del mobiliario de
El fango del campo de batalla era una amalgama espesa y teñida de carmesí
El viento cruzaba aullando entre los árboles del parque municipal, arrastrando una dentellada gélida
El sol de la tarde alargaba sombras de ámbar sobre el parque de la
La luz dorada de la tarde se derramaba sobre la terraza de adoquines del
El sol de la tarde centelleaba sobre los setos impecables de la mansión, proyectando
El sol de la mañana apenas empezaba a disipar la neblina del barrio cuando
Las luces fluorescentes de la Terminal 3 zumbaban con una energía estéril que, por