El sol de la mañana apenas arañaba el horizonte cuando una sombra imprevista sepultó
El aire de la tarde pesaba, impregnado de un intenso aroma a lirios y
Los pasillos asépticos y blancos del Hospital St. Jude resonaban con el golpeteo frenético
El aroma clínico del alcohol de quemar y el viejo linóleo siempre hacía que
Las puertas de la iglesia se abrieron de par en par justo cuando el
El sol del mediodía caía sin piedad sobre el pequeño y olvidado pueblo de
Los impecables pisos del Hospital General St. Jude, habitualmente acostumbrados al suave rechinar de
El sol de la tarde castigaba la maleza crecida detrás de la hacienda abandonada,
El denso aroma a tierra mojada y vegetación en descomposición flotaba en el aire
La iglesia estaba inundada por el suave destello de las velas y el aroma