
Peter sacó una vieja fotografía cuadrada y descolorida del baile de graduación, en la que Eleanor aparecía a su lado con un vestido de satén azul, mientras él lucía un esmoquin. Después le contó que hacía poco había descubierto la aventura extramatrimonial de Marcus en Chicago. Peter reveló que había confrontado a Marcus con las fotografías tomadas por un detective privado y lo había presionado para que solicitara el divorcio antes de arriesgarse a sufrir una humillación pública. Ante aquella situación, Marcus decidió inventar la historia de que ambos se habían distanciado poco a poco, en lugar de admitir su infidelidad.
Al regresar a su camarote, Eleanor llamó directamente a Marcus y le dejó claro que conocía sus aventuras en Chicago. Acorralado, él terminó confesando la verdad por teléfono. Después, Eleanor llamó a su hija Chloe para explicarle las verdaderas razones del divorcio. Finalmente, buscó a Peter en la cubierta superior para darle las gracias por haber sacado la verdad a la luz.

Seis meses después del crucero, Eleanor finalizó los acuerdos del divorcio, abrió su propio estudio de asesoría en diseño de interiores y, con la ayuda de Chloe, pintó de azul las paredes de su nueva oficina. Mientras disfrutaba de su independencia en su nueva casa, mantuvo el contacto con Peter mediante mensajes de texto.
Eleanor fue construyendo una nueva rutina en el porche de su hogar y siguió impulsando su carrera profesional por sus propios medios, decidida a escribir un nuevo capítulo de su vida.