A plena luz del día, los transeúntes en la avenida más concurrida de la ciudad se toparon con una escena que jamás olvidarían. Una mujer jubilada de 70 años caminaba con total tranquilidad a su mascota, sujetando la correa con firmeza. Pero lo que colgaba del extremo no era un perro ni un gato: era una enorme pitón deslizándose lentamente sobre el asfalto. Mientras algunos espectadores huían aterrorizados, otros no podían resistirse a capturar aquel momento increíble con sus teléfonos móviles.

Poco después, la policía llegó al lugar para garantizar la seguridad del público y detuvo a la mujer. Todos esperaban que la anciana recibiera una multa o que el reptil le fuera retirado, pero lo que ella contó cambió por completo la perspectiva de la situación. Explicó que esa pitón no era simplemente un animal para ella: era el único lazo que le quedaba con su esposo fallecido, un sostén emocional que le había dado sentido a su vida tras la pérdida.
Según relató la mujer, la pitón llegó a su vida siendo apenas una cría. Tras la muerte de su esposo, cayó en un profundo aislamiento y depresión, y cuidar de aquel animal le dio una razón para levantarse cada mañana. La serpiente se convirtió en su compañera fiel, un recordatorio diario de que todavía había motivos para seguir adelante. Este testimonio logró romper, aunque fuera por un instante, los prejuicios y el miedo inicial de la multitud y de los oficiales.

Los policías se encontraron entonces ante un dilema legal y ético: por un lado, un animal exótico que podría representar un riesgo en un espacio público; por otro, una anciana que mantenía a su mascota bajo control y que no hacía daño a nadie. Algunos presentes defendieron a la mujer, argumentando que, aunque las serpientes generan temor, un perro fuera de control puede ser mucho más peligroso.

Finalmente, las autoridades optaron por darle a la mujer una advertencia verbal, instándola a ser más cuidadosa en áreas concurridas. El incidente abrió nuevamente la discusión sobre los límites del concepto de “mascota” en la sociedad moderna y sobre cómo la soledad puede llevar a las personas a buscar consuelo en formas extraordinarias. Mientras la anciana y su leal compañera se dirigían a casa entre miradas curiosas, dejaban atrás preguntas que nadie podría responder fácilmente.