Mientras hacía compras en unos grandes almacenes antiguos, una abuela de 86 años esperaba en la fila de la caja junto a su nieto. Llevaba puesto un desgastado abrigo de lana verde oscuro con botones de latón. Después de que otro cliente hiciera comentarios despectivos sobre la prenda, uno de los pesados botones se desprendió, rodó por el suelo y terminó cerca de un guardia de seguridad. El hombre lo recogió y descubrió un pequeño símbolo de una corona grabado sobre el número 17 en la parte posterior. Aquello lo llevó a ordenar que se cerraran las salidas del edificio y a avisar de inmediato al gerente de la tienda.

El gerente sacó una caja de archivo con la inscripción «INCENDIO DE 1959», que contenía recortes de periódicos antiguos y fotografías de un abrigo verde oscuro con botones de latón a juego. Explicó que, durante un gran incendio ocurrido en aquellos grandes almacenes en diciembre de 1959, una clienta de 19 años había envuelto a un niño de siete años en el abrigo número 17, perteneciente a una colección limitada, y lo había llevado a un lugar seguro en el exterior. Sin embargo, la joven heroína se marchó antes de que los registros de la tienda pudieran recoger su identidad.
El gerente sacó entonces un sobre que había dejado Thomas, el niño al que habían salvado. Dentro había fotografías que documentaban distintas etapas de su vida, entre ellas su graduación, su boda y varias celebraciones familiares. El gerente llamó a Thomas, quien confirmó que recordaba perfectamente cómo, mientras lo sacaban del edificio lleno de humo, había mantenido la mirada fija en el botón de latón grabado que tenía junto a la mejilla. Finalmente, acordaron reunirse en los grandes almacenes cuatro días después.

Cuatro días más tarde, Thomas llegó a la sala de reuniones apoyándose en un bastón y acompañado por una anciana sentada en una silla de ruedas, cubierta con una manta azul. Se trataba de su madre, quien había sobrevivido al derrumbe del edificio en 1959 gracias a la intervención de los bomberos. Después había pasado varios meses en el hospital recuperándose de las lesiones que había sufrido en las piernas.
Thomas entregó un álbum de fotos familiares, entre ellas una imagen de su nieta de siete años. Mientras tanto, su madre contemplaba los desgastados puños del abrigo verde oscuro. Entonces, el guardia de seguridad recogió el botón de latón que se había desprendido y volvió a colocarlo en su posición original, en el cierre superior de la prenda.