A la mañana siguiente, Laura encontró sobre una mesa cercana a su madre un billete de tren de tres días de antigüedad y una etiqueta de equipaje con el nombre de Ellen. Al examinar el contenido de la maleta negra, descubrió prendas de ropa voluminosas y cuidadosamente dobladas, un sobre de papel marrón sellado, una cámara digital, un jersey amarillo de niño y un pequeño rodillo de madera. En la cámara había fotografías digitales de una casa de ladrillo, un plan de cuidados escrito a mano, la imagen de una anciana en un dormitorio y una fotografía antigua de una joven que sostenía a un niño frente a una casa blanca. En el reverso de esta última aparecía escrita una dirección.

Laura se dirigió a la dirección anotada detrás de la fotografía y comprobó que se trataba de la misma casa blanca donde, durante su infancia, había pasado tiempo con una mujer llamada Margaret, a quien conocía como tía Maggie. Al regresar, Laura exigió una explicación a Evelyn, quien le confesó que Margaret se había encargado de cuidarla durante dos años de su primera infancia, mientras Evelyn trabajaba en varios empleos. Evelyn admitió que, años atrás, se había distanciado de Margaret por sentimientos personales relacionados con su independencia económica. También reveló que había pasado toda la semana anterior cuidando a Margaret, que estaba enferma, día tras día, en la casa de su hija Ellen.
Cuando Evelyn comenzó a sufrir mareos, Laura la llevó al hospital, donde el personal médico la atendió por deshidratación y agotamiento físico. Durante su estancia en el hospital, Evelyn le indicó a Laura que abriera el sobre marrón sellado que se encontraba dentro de la maleta negra. En su interior había cartas antiguas, correspondencia entre ambas mujeres y fotografías de su infancia.

Después de que Evelyn recibiera el alta hospitalaria, Laura se puso en contacto con Ellen para ayudarla a organizar servicios de asistencia profesional para Margaret. Dos semanas más tarde, Laura y Evelyn emprendieron juntas un viaje para visitar a Margaret en su apartamento, donde las tres pudieron revisar el contenido del sobre marrón y el pequeño rodillo de madera.